Un beso en la frente

De nuevo os traigo una recomendación literaria que trata un tema muy específico: la violencia de género.
 
Tengo que reconocer que, cuando leí la noticia de que una profesora de Economía Financiera de la USAL había escrito este libro con ilustraciones de Pilar Vega, tenía reticencias de que fuera capaz de transmitir lo que se vive, de no caer en el morbo y el sensacionalismo.
 
Lo tenía como "pendiente" para hojearlo y si me gustaba lo que veía y leía, que lo dudaba, de verdad, quizás, comprarlo.
 
El libro cayó en mis manos sin quererlo ni esperarlo. En media hora estaba acabado. Sentada en el sofá del salón de mi casa, cómodamente, todo en silencio, comencé a leerlo y me sorprendió muy muy gratamente. 
Como dijeron en su presentación, es un libro muy muy duro (alguna lágrima se me escapó, no puedo evitarlo). No sé si decir que específicamente enfocado a la población juvenil, yo creo que, menos para la infancia, desde los 14 años es un libro que se puede leer, se hace "ameno" (todo lo ameno que puede ser leer sobre la violencia de género) al tener las ilustraciones (en blanco y negro).
Te narra los sentimientos de una mujer víctima de violencia de género, la lucha, o no, por salir adelante, los miedos ante la posibilidad de que su hija, su única hija, vuelva con su padre, la inquietud y miedo de la abuela, la fuerza que tiene ésta hasta el último momento de luchar y defender a su hija y de como, al final, como siempre, se revictimiza a la víctima, teniendo que ser ella quien abandone su vida para poder tratar de ser feliz e iniciar de cero.
 
Ya os he recomendado otros libros que tratan este tema, cada cual es distinto, enfocado desde la infancia con Nata y Chocolate http://conseguiremoslaluna.tformas.com/2015/01/recomendacion-literaria-infantil-sobre.html hasta la juventud con Desnuda http://conseguiremoslaluna.tformas.com/2015/04/desnuda.html
Cualquiera de estos tres es bueno en su género, pero debo decir que me gusta más cómo se trata el tema en Desnuda y en Un beso en la frente.
 
Disfrutad de la lectura. 
 

Literatura infantil diversa

Hace mucho tiempo que no os recomiendo literatura. La verdad es que últimamente no tengo tanto tiempo como antes para leer, pero algún huequito saco, aunque sean 5 minutos mientras nos sentamos a comer o cuando estoy esperando en la sala de espera del médico o en los fines de semana mientras me tomo la primera infusión de la mañana. La lectura siempre me acompaña y siempre recomiendo libros, incluso a quien ha perdido el hábito de la lectura. Lo sé, puedo resultar muy pesada.

Bueno, pues llegadas estas fechas, yo soy de las que piensa que regalar algún libro no está nada mal. Por este motivo, hoy os traigo una serie de cuentos/libros con una temática muy particular: hablan de la diversidad familiar. Porque ya no es como hace unos años que la familia estaba compuesta por papá y mamá, sino que las familias son bastante más diversas, existen muchas "combinaciones" y no por ello son peores. 
La sociedad está cambiando, evoluciona y las formas de familia también: familias monoparentales, familias con dos mamás o dos papás, familias con papá, mamá, los abuelos, familias donde el papá y la mamá son amigos, etc. etc. 

Muchas veces nos resulta muy difícil explicar los motivos por los cuales las familias son distintas. Para eso tenemos los libros, los cuentos. Ya lo he dicho muchas veces: los cuentos nos sirven para pasar ratos divertidos viviendo aventuras, formando parte de historias fantásticas, dramáticas, cómicas; pero también son herramientas para la educación y el aprendizaje, nos sirven de ayuda para explicar conceptos, situaciones que, de otra manera, seríamos incapaces de hacer comprender a nuestras/os peques.

En el siguiente link se os muestra 25 cuentos que nos hablan sobre la diversidad familiar. Obviamente no me los he leído todos, pero no tardaré, seguramente, si los encuentro en alguna biblioteca.

Camino...

Camino por la calle, cabizbaja, con la mirada perdida, sumida en mis pensamientos más profundos. No tengo frío, pero me abrigo, buscando protección en esa bufanda que me subo hasta la nariz. Buscando una protección que parece que no encuentro en otro lugar. Veo gente a mi alrededor, pero no reconozco a nadie porque no miro a nadie en concreto. Yo confiaba. Confiaba en ellas y me han defraudado. Les conté lo más íntimo, lo más doloroso y lo han vuelto en contra mía. Ahora, ¿en quién voy a confiar?

Camino. No es necesario que mire por donde voy, porque me sé la ruta. Mis pies me llevan sin dudar. Soy una autómata mientras ando por estas calles que me han visto crecer, jugar, reír, correr... Pero también han sido testigos de mis lágrimas, de mi soledad, de mi miedo, de mi dolor...

Ha sido una mañana dura, intensa. Se me han removido cosas por dentro que llevaban tiempo tranquilas, pero hoy... No he dicho nada. No he abierto la boca. No he compartido ninguna de mis inquietudes, de mis miedos, de mis experiencias. ¿Para qué? No necesito que lo sepa todo el mundo, ya murmuran suficiente a mis espaldas como para darles más carnaza. Pero hoy... hoy hubiese gritado como la chica del cortometraje que he visto. Pero mucho más fuerte. Para que me oiga todo el mundo, para que nadie se quede impasible ante mi grito, para que todas las personas sean conscientes del dolor que llevo guardando tanto y tanto tiempo. Hubiese gritado hasta que mis pulmones se hubiesen quedado sin aire, hasta que las lágrimas que invaden mi alma y llenan mis ojos, se hubiesen desbordado. Hasta que todo el mundo que está a mi alrededor se hubiese volteado para mirarme, hasta que se hubiesen dado cuenta de que existo, de que mi dolor también puede ser el suyo.

¡Hipócritas! ¡Embusteros! 

Todo el mundo lo es. Enseguida hablan, se atreven a opinar, dan su punto de vista, pero cuando tienen que pasar a la acción son unos cobardes. Todas. No se libra ninguna persona.

Queda muy bonito hablar en clase, en la calle, pero luego,... ¡Cobardes! Me dejáis sola. Nos dejáis solas porque os da miedo implicaros, involucraros, ayudar.




Y van 45...

Hoy participaba en un programa de radio de Cadena SER Salamanca. Nos pedían, a mi compañera Charo y a mí, que habláramos de nuestra experiencia en los colegios e institutos impartiendo talleres y dando charlas dentro del programa "Trátame igual" de la Asociación ADAVAS Salamanca.

Ha sido un corto período de tiempo el que hemos tenido para hablar de la violencia de género en nuestra población adolescente. Creo que el mensaje que hemos transmitido es que no tenemos que bajar la guardia, pues desgraciadamente, la inmensa mayoría de la juventud está volviendo a pensamientos y actuaciones muy machistas, más machistas que las que tenían sus madres y padres. Lo que habíamos avanzado en las generaciones que tienen ahora alrededor de 30 años, lo hemos retrocedido en los/as adolescentes en la actualidad. Como les decía, no nos damos cuenta, pues son circunstancias, comentarios, actitudes y aptitudes que hemos normalizado, hasta tal punto, que nos pasan desapercibidas, pero están ahí y son comportamientos machistas, comportamientos que no tratan por igual a hombres y mujeres.

Lo hablaba con el locutor esta mañana: comentas con la "chavalada" determinadas actitudes y no lo ven como comportamientos desiguales y discriminatorios. Pero les pones ejemplos y la cosa cambia: si un chico es demasiado sensible, muestra sus sentimientos ¡es maricón! Si una chica muestra fortaleza, le gusta el fútbol, la mecánica ¡es una marimacho! Y claro, su semblante cambia y se quedan pensando, pues se dan cuenta de la incoherencia tan grande que han dicho previamente.

Las nuevas tecnologías, en determinados casos, hacen un flaco favor a esto de la igualdad. Las redes sociales, la mensajería instantánea se ha convertido en una forma de controlar y dominar a la pareja (usado tanto por chicas como por chicos, no nos vayamos a confundir). Consideran que ellos y ellas controlan y saben todo lo relacionado con las nuevas tecnologías, pues no han nacido con un pan debajo del brazo, sino con una tablet, un smartphone o un Pc. Y no se dan cuenta de lo rápido que avanza esto, de que hay determinados peligros a los que están expuestos/as sin saberlo y que no todo vale en esto de la tecnología. No son conscientes de  necesitan consejo y que tienen que escuchar a las personas de su alrededor que tienen más experiencia que ellos y ellas.

Hoy publicaban un artículo en el diario El Mundo donde se hacían eco de un informe que decía que 9 de cada 10 adolescentes afirmaban haber ejercido algún tipo de violencia psicológica sobre su pareja. ¡9 de cada 10 adolescentes!


El problema es que las humillaciones, los insultos, el control y el dominio a través de whatsapp y de otras aplicaciones de mensajería instantánea no las consideran agresiones incluidas dentro de la violencia de género. No lo identifican como violencia de género.

Es muy importante la educación. Pero la educación comienza en casa. El aprendizaje continúa en la escuela y, después, en la sociedad. Toda la población somos responsables de luchar contra este tipo de violencia que deja muchos huérfanos y huérfanas, muchas mujeres con graves secuelas psicológicas y físicas y otras tantas que ya no se encuentran pues han sido ASESINADAS por alguien que decía que le profesaba amor. 

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir control?


Escribía Sonia Sanz en su perfil de Facebook:

Hola preciosa. Me tienes loco. Lo que siento por ti, no lo he sentido nunca. Eres mi princesa. Reina, no me gusta como te mira tu mejor amigo. Creo que te quiere follar. Perdóname amor, no quería empujarte. Soy muy inseguro. Tengo miedo de perderte. Eres tan bonita, deberías estar en un Museo. ¿Ah, te vas de fiesta? No, no me molesta, es que paso de hablar contigo mientras zorreas con otros. Me da miedo que te pase algo. Yo quiero cuidarte, pequeña. ¿Quieres vivir conmigo? No seas pesada, no voy a fregar los platos. Te he comprado una rosa. Ya te vale, vengo del trabajo reventado y no me has hecho la cena. No me apetece comer con tu madre, nena, ya sabes que no le caigo bien. ¿Te vas a poner eso para salir? Vas hecha una guarra. A mí no me mientas, te estás follando a tu jefe. Te han ascendido, ahora ganas más que yo. Voy a parecer un inútil. Perdóname, perdóname vida mía, no quería darte ese bofetón. No sé qué me pasó. Es también culpa tuya, me pones muy nervioso. He encontrado ese libro que tanto querías. No seas tan cerda en casa, barre un poco. No, tú no vas a ir a ver a tu hermana al hospital. Hoy es el cumple de mi mejor amigo y vas a venir. Mejor quédate en casa, no quiero que te vean con esa cara. Torpe, que eres una torpe. Vas a darte con la nariz en el filo de la encimera. Que no, que no zorra, que no vas a volver a tu casa. Quítate esa falda, joder, mis padres van a pensar que no puedo controlar a mi mujer. Que a mí no me repliques. Tú no eres nada sin mí. Como me dejes, te mato. ¿Me oyes? Nena, princesa, reina... ¿Me oyes?
NO. Ya no puedo oírte. Somos 85 víctimas de violencia machista en España.
Y no morimos. Nos están matando.

Un texto parecido publicaban en el blog "Locas del coño":  

Os animo a entrar en este blog y leer el post que os comparto. Una vez leído, te paras a pensar y... ¿cuántas de estas frases no habremos escuchado en alguna ocasión? ¿Cuántos de esos comentarios no nos habrán dicho? ¿Cuántas...?

No sirve de nada los actos que se realizarán mañana. Bueno sí sirven, para la foto, para salir en los diarios y en las noticias... El 25N nos sirve para recordar que hay mucho camino por delante, que no podemos bajar la guardia, que tenemos que ser conscientes de la necesidad de trabajar de forma colaborativa, sin ponernos la zancadilla y queriendo figurar más que los demás. 
Todos los días del año deberían ser 25N para no olvidarnos que la lucha tiene que ser de todo el mundo. Que cualquier día, desgraciadamente, le puede tocar a alguien de nuestro entorno cuando nosotros/as pensábamos que "a mí no me va a pasar. Ni a mí, ni a mi hermana, a mi madre, a mi amiga..." hasta que pasa. Y se nos queda la cara como el emoticono de whatsapp: con los ojos abiertos como platos.

No dejemos que la cifra suba, por favor. Aportemos nuestro granito de arena en esta lucha.


Responsabilidad de los centros educativos

Una noche de la semana pasada, me sorprendió la llamada de una mamá cuyos hijos habían estado conmigo en La pandilla chancleta. Me llamó porque se acordaba que hicimos un pequeño taller con ellos, en el verano, sobre a qué peticiones teníamos que decir que ¡no!
Me estuvo relatando lo que había sucedido en el colegio con su hijo de 5 años y la respuesta del colegio no me sorprendió.

Lo que me contaba era un caso, bastante claro, de acoso escolar a varios niños de la misma edad. En el colegio la profesora no se había dado cuenta de la magnitud a la que había llegado el abuso, ya que el hecho que se narraba había sucedido en el comedor del colegio. Pero, me pregunto yo, ¿el comedor escolar no está dentro del centro educativo? ¿Lo que suceda dentro del recinto escolar no es responsabilidad, también, del centro escolar?
Volvemos a echar balones fuera, a lavarnos las manos ante determinadas situaciones que nos resultan incómodas o que no sabemos cómo parar o afrontar. Seguimos culpando, sin decirlo, a quien es víctima de estos actos de abuso, como os hablaba en un post en junio de este año http://conseguiremoslaluna.tformas.com/2015/06/revictimizacion-yo-culpabilizacion.html
No podemos contarlo a la dirección del colegio porque es una responsabilidad de la monitora o del monitor del comedor, no podemos hablar con los padres del niño o de la niña en cuestión porque "son cosas de críos". Pero claro, como hablaba con un amigo, ¿cuándo dejan de ser "cosas de críos"? ¿Cuándo será el momento de ponerle freno a estos chicos y chicas, niños y niñas, que se piensan que todo el mundo tiene que estar bajo su "pie"?

De la llamada de teléfono resalto dos cosas, para no extenderme más, pues quiero que reflexionéis:
1. Me siento orgullosa (más aún) de las cosas que hacemos en La pandilla chancleta, porque de una forma u otra calan tanto en los/as niños/as como en sus progenitores. Se leen lo que les damos, los niños y las niñas cuentan en casa de lo que hablamos. Y, encima, acuden a nosotros para pedirnos más información.

2. Estoy comprobando que, en muchos centros educativos (no quiero decir que en todos), cuando se les plantea un problema de abuso o acoso no saben qué hacer, cómo actuar. Muchos tienen protocolos de convivencia que no aplican o que lo aplican a medias. Se tiende a revictimizar y culpabilizar a quien denuncia una situación de acoso. Además parece que toda la responsabilidad la tienen las madres y los padres; pero no nos damos cuenta que, en los centros educativos, de las situaciones que sucedan en ellos, la responsabilidad pasa a ser del centro.
En casa tenemos que educar a nuestros/as menores, pero en los colegios e institutos hay que enseñar. No son dos compartimentos estancos e independientes. Hay que trabajar, como siempre repito no sólo en este contexto, en equipo, colaborar, coordinarnos. Pero esto nos resulta muy difícil y es más sencillo echar la culpa a los padres y madres o tratar de ocultar los problemas.

Como aparece en la imagen de abajo, el abuso/acoso no es un cuento. Hay que concienciar, hay que trabajar en las aulas y en las casas para que aprendan a decir que no; pero también hay que enseñarles que no se puede conseguir todo a cualquier precio, tienen que saber aceptar el "no" de otras personas.

En la pandilla chancleta trabajamos el abuso sexual a través de la regla de Kiko. Os dejo el  pdf del cuento y el vídeo. Espero que os sirva y os guste. Ya sabéis que es cosa de todos/as.

 

Quemeimportismo

Curso 2015-16. De nuevo comienza la impartición de talleres en colegios e institutos de la provincia de Salamanca y alrededores con la asociación ADAVAS Salamanca (http://www.adavas-salamanca.org/). Ya os he contado que tratamos temas de igualdad, violencia de género y abusos sexuales.

Esta semana he vivido una situación que es bastante habitual entre los/as adolescentes y, aunque no quiero, me he tenido que poner bastante seria, intentando controlar la pasión que me invade cuando escucho ciertos comentarios.

Cuando estuve en Ecuador, en mi Bahía de Caráquez querida, descubrí una palabra que refleja bastante bien el pasotismo de las/os españoles según qué situaciones o temas: "quemeimportismo". ¿Qué me importa lo que le suceda al vecino? ¿Qué me importa lo que le pase a mi prima? ¿Qué me importa lo que haga mi hermana? Mientras no me afecte a mí directamente, no me voy a molestar en luchar, en protestar o en quejarme ante quien sea.

Somos personas que, si algo no nos afecta directamente, no prestamos atención, no nos implicamos, no nos interesamos. Como se suele decir vulgarmente, "pasamos olímpicamente" del asunto. Ojos que no ven,...

El martes, en el instituto donde estaba impartiendo el taller sobre las relaciones de pareja y la violencia de género, me sucedió esto. De pronto, en la cara de un adolescente, vi el hastío, la desgana, el "quemeimportismo". Obviamente le pregunté (soy curiosa, quiero aprender también de ellos porque no sé todo). Mi sorpresa (y la de la tutora también) fue mayúscula cuando me contesta que es que él ya sabe todo esto. Claro, yo le animé a ponerse en mi lugar e impartir el taller. Su respuesta volvió a dejarme ojiplática: como no le iban a pagar, pasaba. Además, lo que estaba contando no le iba a suceder a nadie de su entorno. Bien seguro estaba él de que esto iba a ser así.

¿Todo lo que hagamos tiene que tener una retribución económica? ¿No pueden existir cosas que hagas por solidaridad, por altruismo? En serio, ¿tan jóvenes?

Sus compañeros y compañeras le miraron con cara de reproche. Creo que hasta el "gallito" de la clase se quedó sorprendido por la contestación. Comenzaron a murmurar, más bien en contra de las palabras del "pasota".

Mi discurso fue claro, contundente y, quizás, demasiado suave, aunque no exento de seriedad. Como dijo alguno, "llovieron los zascas".

No podemos mirar hacia otro lado. No podemos pensar que no nos podrá pasar a nosotros. Tenemos que ser conscientes de la responsabilidad que tenemos ante los casos de violencia de género o de violencia contra/hacia las mujeres. Nos encontramos ante un problema social en el cual todo el mundo está implicado y tiene que ser consciente de la importancia de implicarse y comenzar a decir ¡no!, a no tolerar comentarios machistas, a no soportar esos chistes tradicionales donde la mujer queda como un objeto sexual que no piensa, que no siente, que no padece.

Hace unos meses se publicaba en el diario.es un vídeo titulado "micromachismos: están ahí, aunque a veces no queramos verlos". Cuando lo vi, me sentí identificada con muchas de las situaciones. Os dejo el enlace al vídeo para que lo veáis y opinéis.

Por esto tenemos que comenzar: por evitar estos pequeños machismos, tan sutiles que pasan desapercibidos, tan "normalizados" que no nos damos cuenta de que están ahí y que dificultan el llegar a una igualdad efectiva y real entre hombres y mujeres.

Como les digo a las chicas y chicos, tenemos que ponernos las gafas violetas para identificar esas situaciones discriminatorias que siempre han pasado desapercibidas y luchar contra ellas.
 
La violencia de género no entiende de clases sociales ni de nivel educativo. Cualquier mujer puede ser violentada, puede ser manipulada, puede ser la víctima de un hombre que la humille, la maltrate... y no tiene que ser, sólo, en una relación de pareja. La sociedad aún sigue siendo machista en muchas situaciones, en numerosas parcelas y considera que la mujer no tiene un espacio en ellas.

En esto de la violencia de género, al igual que en los abusos sexuales, la igualdad, etc., es muy importante la implicación de los distintos agentes sociales. No se puede trabajar de forma aislada, sino que hay que tejer una red. 
A nivel individual no podemos pensar que todo lo sabemos, que lo tenemos controlado, que a nadie de mi entorno le va a suceder, porque puede no ser así. Yo llevo más de 10 años estudiando/investigando sobre el tema y, a día de hoy, sigo sorprendiéndome y sigo descubriendo cosas nuevas y aprendiendo. 

Todas las personas, tan diferentes, tenemos una responsabilidad enorme para evitar que casos como los sucedidos desde el sábado 7 de noviembre, tras la Marcha contra la Violencia de Género realizada en Madrid, vuelvan a suceder. En 48 horas 4 mujeres han sido ASESINADAS por hombres con los que habían tenido o tenían una relación sentimental. El martes, antes de las 9 de la mañana, se hablaba de otros dos casos. Hoy, de nuevo, vemos, a través de la niebla que se ha asentado en muchas ciudades españolas, que han sucedido otros casos de asesinatos o femicidios.

En total, a fecha de 10 de noviembre de 2015, 44 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas.  
¿En serio podemos dejar que nuestra juventud, y nosotros/as mismos/as, caigamos en el "quemeimportismo"? ¿De verdad que vamos a dejar de trabajar conjunta e individualmente para acabar con este problema social?

Todo el mundo está implicado: desde la persona que vive en el 1º de mi bloque, hasta la médico y el enfermero, el Policía Nacional que patrulla por nuestras calles hasta la Policía Local que regula el tráfico, la directora de un centro educativo y los/as monitores/as de comedor en un colegio, el niño de 2 años y el adolescente que acaba de cumplir 18...

Todo el mundo somos responsables a la hora de acabar con la violencia de género. No podemos mirar a otro lado, no podemos pensar que todo lo sabemos, que todo lo controlamos. No. Así no se puede trabajar, así no se puede pensar.







 

Objetos de la publicidad

De nuevo comienzo a impartir talleres en institutos y colegios. De nuevo me pongo frenética cuando tengo que sentarme delante del ordenador y empezar a diseñar las distintas sesiones. Este año decidí que no haría nada nuevo. Bueno, quizás cambiar algún vídeo, añadir algún juego, buscar alguna noticia... ¿dónde habré puesto la noticia de la primera mujer rectora de la Universidad de Oxford?

Al final, como siempre, le dedico más horas de las que pensaba a preparar las sesiones. Y mientras tanto, millones de preguntas se aglutinan en mi mente: ¿por qué es noticia que una mujer acceda al rectorado de una universidad? 

Bien, anoto en algún papel, de los que invaden mi mesa, que ésta sería una buena pregunta para hacer en los talleres cuando hablamos de igualdad. Definitivamente, es una forma de explicar porque es necesario seguir trabajando, de forma tan activa, en la lucha por obtener la igualdad entre hombres y mujeres. Una conclusión llega a mi mente: el día que no sea noticia "de primera plana" que una mujer accede al rectorado de una universidad, de cualquier parte del mundo, ese día, se podrá decir que hemos conseguido la igualdad.

Pero bueno, que me voy del asunto. Me pierdo tan fácilmente. Quiero contar tanto y hacer tanto en tan poco tiempo... Centrándome. Publicidad. ¡Qué bueno el curso del Instituto de la Mujer y ¿de la Igualdad de Oportunidades?  (esto de que cambien los nombres a las instituciones públicas cada vez que cambia el color que gobierna es un caos). Bueno, todo es mejorable, pero no ha estado mal del todo. Mucho material para los talleres.

Uno de los objetivos de mis talleres sobre igualdad es que las chicas y los chicos sean capaces de criticar, de ponerse las "gafas violetas" para descubrir dónde se están cometiendo actos de discriminación de cualquier clase, pero, sobre todo, en base al sexo.

Quiero preparar una sesión donde analicemos los anuncios que aparecen en los medios de comunicación en la actualidad. Buscando imágenes, me topo con la "guía de la buena esposa" y no dejo de recordar la película "La sonrisa de Mona Lisa" (siempre presente en los talleres sobre igualdad). Las chicas y los chicos van a alucinar cuando vean esto. O quizás quien alucine sea yo, nunca se sabe.

Sigo buscando anuncios etiquetados como sexistas y me encuentro con un póster del 2010 que anuncia un festival de cerveza en Avilés. ¿Por qué siempre tienen que dibujarnos a las mujeres con unas tetas increíblemente grandes y con un escote tan pronunciado? ¿Las personas irán al festival de la cerveza por la cerveza o por descubrir si todas las chicas que estarán detrás de las barras son tan pechugonas como la del cartel?

Esto me recuerda que tengo guardado un vídeo que habla sobre la publicidad al revés. Una publicidad donde nos muestra anuncios protagonizados por mujeres pero en su versión masculina. Seguro que más de una risa se echarán y lo verán ¿extraño? Pero, ¿por qué? 



 

Soy mala madre, ¿y qué?

Siempre he creído que no soy una madre al uso. Siempre he pensado que el hecho de ser madre, de traer una vida al mundo no significa que dejes de ser persona, de ser mujer. Sigues siendo todo eso, pero con un añadido.

Respeto a esas personas que se dedican en cuerpo y alma a su descendencia, dejándose de lado a ellas mismas y, a veces, a su pareja. 

En mi casa lo hablamos mucho. Te conviertes en madre, en padre, pero también sigues teniendo una relación de pareja que tienes que alimentar y cuidar. ¿Por qué nos cegamos tanto que abandonamos eso? 

En muchas ocasiones, parece que ser madre significa que no puedes seguir saliendo a correr (quien lo haga, yo prefiero las largas caminatas), que no puedes continuar estudiando o ascendiendo en tu vida laboral. Parece que estás cometiendo un sacrilegio si un día, dejas a tu hija o a tu hijo con tu pareja o con tu madre o padre o hermana/o y te vas a tomar algo con tus amistades, a dar un paseo o te vas de cena súper súper romántica con tu pareja.

¡Ayss qué equivocada está esa gente!

Me declaro una madre malísima, la peor de las peores. Reconozco que para mí es muy importante no perder el contacto con mis amistades, con mi pareja, que quiero seguir estudiando para poder optar a un puesto de trabajo mejor (cuando la cosa se estabilice y mejore, de momento me conformo con un trabajo). Entono el mea culpa cuando prefiero dejar a mis hijos/as con mi madre (gracias mami) para irme a dar una vuelta con mis amigas o para ver una obra de microteatro o hacer una ruta de senderismo porque necesito respirar aire puro y desconectar.

Venga, va, lo reconozco, soy una pesíma madre.

De pronto, anoche recibo un mail de un amigo donde me pasa unos enlaces o links que son "muy cuquis". Los abro, investigo, hojeo, releo, pincho por allá y por acá... ¡Qué alegría más grande! Compruebo que no soy la única. Me doy cuenta que por el mundo (bueno, vale, al menos en España) hay más madres como yo y que se hacen llamar "malas madres". Obviamente, no hay ni qué decir que me he unido a este selecto club. Jajajaja

Pues nada, ahí os dejo el enlace para que lo veáis y que si os consideráis unas malas madres o malos padres, os hagáis del club. A mí me ha encantado.

http://clubdemalasmadres.com/

Para Ella...

Y un día... todo cambia. 


Ella ha dejado de ser ella para ser sólo su apariencia, su carcasa. Su cuerpecito sigue estando ahí, cada vez más menudito, pero fuerte y siempre, siempre, hermosa. Su alma ahí está, de vez en cuando, de cuando en vez. La puedes ver en sus ojos cuando te mira con una sonrisa y acaricia tu cara, en aquellos momentos en los cuales sabe quién eres y lo que te quiere, lo que la quieres... Sus ojos... el espejo del alma.

Hay veces que esos ojos miran extrañados, buscando algo de referencia que haga recordar, que la ubiquen en el espacio, en el lugar, en el tiempo... Miércoles, viernes, domingo, ¿qué día es hoy? ¿Mi cumpleaños? ¿Es alguna fecha especial? ¿Por qué me besan tanto? ¿Qué se me ha olvidado? ¿Quién es él/ella?

Rutinas, costumbres, actos repetitivos que al más común de los mortales ponen de los nervios. Pero ella no se da cuenta. Ella necesita hacerlo. Es un punto de referencia. Es algo que la mantiene en conexión con el mundo.

La cuidas, la abrazas, la quieres como nunca antes lo habías demostrado, te preocupas aunque ella no se dé cuenta, aunque ella no lo note, aunque ella esté enfadada sin saber el motivo o, aún sabiéndolo, ya lo olvidó pero sigue enojada. Siempre, siempre estás ahí para acompañarla, para escucharla aunque te cuente por enésima vez la misma historia de cuando era niña y amasaba el queso con esas manos heladas que aún tiene. 
Te mira con esos ojos llenos de historias, de recuerdos que poco a poco se van escapando y te sonríe. ¡Por fin! ¡Ha vuelto! Y tú estás a su lado para abrazarla, para ayudarla en lo que necesite. A pesar de que sea duro, a pesar de la rabia contenida y de la ira porque poco a poco deja de ser ella, sigues ahí, formando una piña para que todo sea más "sencillo". Tomas su mano y la aprietas con cariño, con dulzura, pidiendo que no te olvide, que se quede. Y te mira sin entender.

Las fotos se vuelven viñetas de unos cómics donde ella ya no es la protagonista. Por mucho que le cuentes, que le relates, son personajes de una historia ajena a ella, aunque de pronto, un resquicio, una luz al final del túnel hace que recuerde alguna anécdota lejana en el tiempo y la sonrisa ilumina su cara.

Ella será ella. A pesar de los cambios de humor, a pesar de las rabietas, a pesar de que se evada, de que no recuerde, a pesar de que se vuelva una niña. A pesar de todo esto, ella seguirá siendo esa persona que te cuidó cuando eras niña, que te peinaba con cariño antes de ir a la escuela, que te acompañaba a ver los fuegos artificiales de las fiestas cuando tus padres no podían llevarte, que se acostaba contigo o tú con ella cuando las sombras te daban miedo o escuchabas algún ruido tétrico, que te enseñaba a rezar para conciliar el sueño. 

Ella seguirá siendo ella en tu corazón, en tu mente, aunque la suya se vaya marchitando.

Para ella...


 
 

 

Talleres Red.es

De nuevo he tenido la oportunidad de dedicarme a la docencia, esta vez de la mano de Red.es.

En esta ocasión, la empresa Euroformac confió en mí para impartir unos talleres para educadores, madres y padres relacionados con las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación). En ellos estuvimos conversando y estableciendo pautas para hacer un uso responsable y seguro de las nuevas tecnologías. Se trataba de darles una capacitación en materia de seguridad TIC y que, después, pudieran transmitirla a los/as menores o que tuvieran las herramientas necesarias para inculcar a éstos/as que en las nuevas tecnologías se debe actuar igual que en el mundo físico o analógico: con respeto, seguridad, tolerancia e interponiendo medidas de prevención.

Hablamos sobre el ciberacoso, el sexting, el grooming, la suplantación de identidad, los antivirus y los fraudes, los contenidos inapropiados para los/as menores,... Se explicaron los síntomas que nos pueden indicar que nuestros hijos y nuestras hijas pueden estar siendo víctimas de actividades ilícitas o peligrosas cuando acceden a internet.

Las personas adultas, en su mayoría, somos inmigrantes digitales, pues estamos aprendiendo sobre la marcha el manejo de las nuevas tecnologías. Nuestros hijos y nuestras hijas son nativos digitales, es como si al nacer, en lugar de un "pan debajo del brazo", vinieran con los conocimientos necesarios para navegar por la red. Estos nativos digitales tienen un don innato para saber cómo usar un smartphone o como encender un pc, por ejemplo. Nosotros, como personas adultas y encargadas de la educación de ellos/as, debemos ponernos en marcha e ir aprendiendo por nuestra cuenta, o a su lado, sobre todas las cosas nuevas que aparecen en la red. No pasa nada por decirles que no sabemos sobre algo, al contrario, está muy bien que nos sentemos juntos y busquemos información sobre ese tema desconocido y aprendamos a la vez.

Internet es una fuente de información y comunicación. El mundo digital no es un mundo estático, sino que está en continuo movimiento y crecimiento. Cuando podemos decir que somos "expertos/as" en algo, ya ha cambiado y tenemos que volver a reciclarnos para no quedarnos atrás. No podemos olvidar esto.

La experiencia fue muy gratificante. Fuimos un grupo bastante heterogéneo, con distintas visiones e inquietudes, pero todos ellos con ganas de aprender un poquito más en esto de las nuevas tecnologías para llevarlas a la práctica en sus hogares.
Sé que alguno de los hijos ya me "odia" porque su madre se ha puesto muy pesada con esto de los controles parentales, con establecer límites y horarios... pero a medio plazo, seguro que cambiará de opinión.

¿Y si le pasa a mi niña?

Es común hablar con mis familiares y amistades sobre igualdad, violencia en general y violencia de género, en particular. Saben que si quieren que suelte la lengua, no hay mejor recurso que sacar estos temas para que surja el debate, las opiniones diversas, las quejas, las dudas y las posibles resoluciones.

Es muy común escuchar esto de "Si le pasa eso a mi niña, no sé qué haría" cuando leemos o escuchamos que una chica ha sido agredida, ha recibido una paliza o ha sido asesinada por su pareja o ex-pareja.
A principios de año tuve la suerte de organizar varios talleres de defensa personal para el público en general mayor de 18 años, pero era curioso que, la inmensa mayoría de las alusiones o de las referencias, se hacían para las mujeres. Podíamos escuchar frases del tipo: "en el caso de que una mujer sea atacada sexualmente...", las mujeres podéis usar la patada entre las piernas porque es algo innato en vosotras, estos ejercicios están orientados más a las mujeres,...
Desgraciadamente esto es cierto porque hemos sido educadas en el miedo: cuidado no vayas por esa calle sola, si vienes muy tarde que te acompañe alguien, mejor si es un chico, cuidado con la ropa que llevas puesta... 
En estos días he leído titulares de diversas entrevistas, la inmensa mayoría a hombres, donde decían que había que educar a las personas, a la juventud y a la infancia, en el respeto y en la igualdad y, de este modo, las agresiones a mujeres por hombres descenderían o no existirían.

Os voy a compartir un enlace a una noticia que hace referencia a una tuitera que colabora con eldiario.es y que habla, en twitter, sobre los distintos medios que usamos las mujeres para sentirnos protegidas: desde usar las llaves puestas entre nuestros dedos como arma (también nos aconsejaron esto en el taller de defensa personal) hasta hacer como que estamos hablando por el móvil (¡bendita tecnología en estos casos!).
Es curioso la imaginación que llegamos a tener, las mujeres en este caso, para buscar formas de sentirnos protegidas cuando, por ejemplo, vamos solas por la calle. ¿Por qué sentimos miedo? ¿Por qué no actúamos con naturalidad? Desde siempre nos han dicho que tenemos que tener cuidado de los peligros que acechan a la vuelta de la esquina, escondidos en la oscuridad propiciada por esa farola que, casualmente, se ha fundido... Pero, casualidades de la vida, de la sociedad, de la cultura, éstas advertencias a muy pocos chicos se las dan.

Lo dicho, acá abajo os dejo el artículo escrito tras los diversos tuits generados por el comentario hecho por @barbijaputa. ¿Cuántos de los consejos que dan habéis realizado?

http://verne.elpais.com/verne/2015/09/09/articulo/1441805553_868329.html?id_externo_rsoc=FB_CM


Compañía virtual

Hace unos días, un amigo venía a La pandilla chancleta a dar una pequeña charla a nuestros/as chancleteros/as sobre seguridad (en parques, centros comerciales, casa, calle, etc.). Entre otras cosas, les explicó, a grandes rasgos, que el móvil podía ser muy útil en los casos de emergencia, en aquellas situaciones de peligro, pero que, por el contrario, si no sabemos usarlo correctamente, también puede ser un arma peligrosa. 

Días después, aún se acordaban de lo que les había contado y, en un taller sobre internet que hicimos, aludieron a que el móvil podía ser un arma, como les había dicho su amigo el policía. Ahí tuve que explicarles los motivos por los cuales podía suceder esto y cómo funcionaba esto de internet (de una forma muy muy sencilla).

Un uso inadecuado o inapropiado de las nuevas tecnologías conlleva cometer determinados delitos como las estafas a través de facebook, correos electrónicos, etc, ciberacoso, grooming, sexting... Existen personas que saben aprovecharse de sus conocimientos informáticos y de su habilidad para lucrarse a costa de los demás. Pero, también existen personas que saben sacarle un partido positivo a estas nuevas tecnologías.
En el blog de Familia enREDada se ha hablado en diversos post sobre las app que la gente crea, algunas son útiles, nos hacen la vida más fácil, pero otras son, dígamoslo así, graciosas, entretenidas pero no tienen una utilidad.

¿Cuántas veces no habremos echado en falta volver a casa acompañados/as? ¿Cuántas veces hemos echado la vista atrás pensando que algo misterioso se oculta tras la esquina? Para no sentirte solo/a cuando regresas a casa a horas intempestivas o, simplemente, para sentirte más seguro/a, unos estudiantes de la Universidad de Michigan han creado una app que se llama "companion" (compañero).
Una vez instalada la app en tu smartphone, puedes activarla para que un amigo o una amiga te "acompañe" virtualmente en tu trayecto. No es necesario que la otra persona la tenga instalada también.


En el siguiente enlace se explica en qué consiste esta app:
http://www.upsocl.com/comunidad/nueva-app-que-permite-que-tus-amigos-te-acompanen-cuando-regresas-solo-a-casa-es-un-exito-en-todo-el-mundo-2/?utm_source=FBppal&utm_medium=Facebook&utm_campaign=fb

Recomendación literaria para madres y padres

El verano suele ser una época en la que yo trato de leer más libros que durante el resto del año. En esta ocasión creo que no lo he conseguido, pero cuando no se puede, no se puede.

En la actualidad estoy terminando un libro para padres/madres escrito a dos manos entre una mujer y su hijo preadolescente. Esta insólita pareja de escritores son de Valladolid y cada uno de ellos, desde su punto de vista, nos hablan bien clarito a las mamis y a los papis sobre cómo explicar determinados temas relacionados con la sexualidad a nuestros hijos e hijas. 

Ha sido uno de esos libros que te llaman la atención cuando vas a la biblioteca, sobre todo por el título. Así que, lo agarré, le di la vuelta y leí la contraportada para saber exactamente de qué iba. Luego, cómo es habitual en mí, lo abrí, lo hojeé y, en este caso, me detuve en las fotos, las cuales me engancharon más. 
Lástima que he tardado tanto tiempo en empezarlo, pero una vez comenzado, tengo que reconocer que se lee bastante bien y rápido. 
El joven nos muestra las dudas que le surgen sobre determinados temas (menstruación, homosexualidad, métodos anticonceptivos, etc.) y nos explica cómo lo ven los niños y las niñas de su edad y más pequeños, cómo debemos explicarles las cosas, pues tendemos a hacer un mundo de un grano de arena cuando se trata de entablar una conversación sobre algo que tenga que ver con el sexo.
Cada capítulo termina con unas recomendaciones o consejos dadas por la madre y nos habla sobre cómo abordó ella los diferentes temas con su hijo.

El lenguaje que usan es muy cercano. No usan terminología extraña ni médica, ahí se encuentra el encanto del libro (entre otras cosas).

Yo os animo a que lo leáis, pues ayudará a más de un padre y madre a establecer esa comunicación con sus hijas y hijas sobre estos temas que aún, en el siglo XXI, parecen que siguen siendo tabúes y nos da vergüenza tratarlos abiertamente.


Con los tiempos que corren, mantener una actitud positiva parece una misión bastante complicada. Lo digo con conocimiento de causa.

Parece que siempre tendemos a quedarnos con lo peor de las cosas y no somos capaces de dar la vuelta a la situación y ver las cosas positivas que tiene lo que nos ha sucedido.

Si vemos que a alguien le sucede algo malo, que lo acepta y busca soluciones con una sonrisa, nos resulta extraño y pensamos que está loco/a, que no es consciente de las consecuencias que tiene lo que le ha sucedido.

Cuento un ejemplo: hace un tiempo, a un conocido le despidieron del trabajo y, a pesar del "chasco" del principio, la bronca que te entra porque consideras que es injusto, que no se ha hecho lo necesario para no llegar a esta situación, pasados unos días, él se encontraba tranquilo, sin agobios, sin taquicardías y con ganas de afrontar nuevos retos que siempre dejaba a un lado por culpa del "trabajo". 

Parece que nos resulta más costoso buscar el lado bueno de las cosas, que somos más perezosas/os para ser positivos que para ser negativos. La negatividad parece que está inserta en nuestro subsconsciente y no nos planteamos la posibilidad de que no sea todo tan malo como nos hacen creer.

Hace unos meses se publicaba este artículo en el diario ABC donde nos presentan una guía para gente perezosa a la que le cueste ser positiva. 

Creo que varias de las cosas que escriben ya las he comentado en otro post o en varios. Éstas me las tengo que repetir constantemente cuando me entra el bajón, cuando el pesimismo se apodera de mí y quiero tirar todo por la borda. Esto me sucede bastante a menudo, no lo voy a negar, pero no dejo que me dure más de unas horas porque hay que seguir batallando y luchando por nuestros sueños, planes y metas.
Así que no seamos perezosos/as y pongamos de nuestra parte para que las cosas nos vayan saliendo bien poco a poco, sin prisas pero sin pausa.

 
 

http://www.abc.es/familia-vida-sana/20141205/abci-actitud-positiva-para-perezosas-201411101322.html