Diario de una pandemia III

En Castilla y León estamos esperando a las noticias que se tienen que producir esta tarde para saber si pasamos de fase o no. Parece que estamos esperando las notas finales de curso, pendientes de si el profesor o la profesora de turno se ha portado bien ante nuestra inseguridad por el desarrollo de los exámenes finales.
Muchas cosas se encuentran en juego. Pero lo más importante, parece ser, es la economía.

En mi opinión, creo que estamos olvidando lo verdaderamente importante: nuestra salud. Pero, junto a esto, también se nos olvida que han sido más de 2 meses sin descanso para las/os profesionales de la sanidad. 2 meses en los que hemos tenido los hospitales en "aforo completo" y por encima de sus posibilidades, en muchos casos; las farmacias sin suministros de mascarillas y geles hidroalcohólicos y muchas personas infectadas y esperando "la vez" para entrar en la UCI. Además de los supermercados como si tuviésemos que llenar el Arca de Noe y protestando porque nos toca hacer cola para entrar.

A algunas personas les interesa más poder acudir a su segunda residencia en la playa o a las tiendas de ropa de marca o a los toros, antes que tener una población prácticamente recuperada y un "bicho" medianamente controlado.
También les interesa, y les importa, más que nada en este mundo, decir qué cosas ha hecho mal un Gobierno que ha tenido que "torear" ;) o "lidiar" una res para la que ningún país en este mundo estaba preparado. Creo que lo han hecho lo mejor que han podido y, en muchos casos, les han dejado. Todo es mejorable, por supuesto. Han cometido errores, estoy segura. Pero ya me gustaría ver a más de uno y más de dos teniendo que tomar decisiones cuando tienes a otros "porculeros" tocando a la puerta insistentemente, no para dar soluciones, sino para fastidiar y decirte que todo lo haces mal y que te dejas guiar por el "populismo" o vete a saber qué ideas imbéciles.

Alguien muy importante en mi vida académica y profesional dijo hace un par de años que, en política (y en la vida misma), siempre hay que sumar, en ningún caso restar.

Pues creo que ante esta pandemia mundial (pensemos en "la gripe española" de 1918 y que se recreó, más o menos, en un capítulo de la serie El Ministerio del Tiempo) tenemos que repensar sobre nuestra forma de vida, sobre cómo nos tratamos a nivel individual y a nivel colectivo, en qué se ha convertido nuestra vida en el planeta y cómo le estamos tratando, cuáles son nuestras prioridades como personas/seres humanos y como sociedad.

Creo que primeramente tenemos que controlar este bicho (y aún nos queda, ya nos lo dicen las/os profesionales de verdad, quienes investigan, quienes saben de "bichos" y sus consecuencias) y que las personas nos encontremos bien, seguras, con posibilidades de salir adelante si nos encontramos con el "bicho" de frente. 
Si no hay personas para trabajar y consumir porque no están sanas, si la sociedad no está realmente preparada para combatirlo, si los medios existentes los usamos con otros fines, si nos pasamos las normas por el arco de la puerta,... ¿Para qué tenemos tanta prisa en abrir locales, etc.?


Quizás es una tontería lo que estoy escribiendo, pero yo lo pienso así. Si las personas están sanas, "tranquilas" dentro de una tranquilidad normalizada después de una pandemia, si hacemos las cosas como nos dicen que tenemos que hacerlas, se podrá reactivar la economía, pues habrá personas sanas que vayan a trabajar, que consuman; pero espero que lo hagan (hagamos) de una forma responsable y cuidando el medio ambiente y todo lo que nos rodea.

Ahora paseo (me ha costado salir) y veo el campo verde, flores de intensos colores, árboles con unas ramas y unas hojas inmensas, animalillos felices corriendo y volando sin nadie que moleste su existencia.

Desde mi ventana he podido contemplar, en estos 2 meses encerrada, como el árbol que tengo enfrente se ha ido llenando de hojas que han ido creciendo a su ritmo, sin prisa, sin nadie que le diga cuándo o cómo, sin molestias. Y ahora me cobija del sol y veo su color verde intenso.

De verdad considero que tenemos que reflexionar de verdad, dejar de tanta queja y arrimar el hombro, porque es nuestro beneficio particular, pero también en el colectivo.