YO

YO

Existen personas que tienen la capacidad de escuchar a otras. Es una capacidad que no todo el mundo posee. Pero, en ocasiones, se olvidan de ser escuchadas. 




YO

Es decir, se olvidan del "yo". Son capaces de llenar su mochila chiquita de todas las "piedras" que sueltan las personas de su alrededor, las personas a las que escuchan sin poner peros, sin condiciones. Entonces, su mochila se hace más y más grande. Mochila que, con su enorme peso, daña la espalda y el alma. Las personas escuchadas se acostumbran a ello y se olvidan de que quien escucha, también se merece ser escuchada alguna vez.

YO

Pensamos que el egoísmo es malo. De hecho, cuando tachamos a una persona de egoísta, miramos de soslayo y torcemos el gesto. Es algo negativo. Enseñamos a las niñas y a los niños a compartir, a ser personas generosas, a no ser posesivas... Pero nos olvidamos de enseñarles a aceptar la frustración, a gestionar sus emociones, positivas o negativas, y a ser un poquito egoístas.





YO

Si no nos encontramos bien nosotras mismas, en salud y en alma, todo lo que transmitamos a las personas que nos rodean serán sensaciones negativas. Nos convertiremos en personas tóxicas, como el Grinch, por ejemplo. Personas que no necesitamos que estén cerca porque nos dañan. Quizás no físicamente, pero sí psicológica y mentalmente. El alma tiene que estar sana para que podamos evolucionar.

YO

Tenemos que pensar en nuestro "yo". De vez en cuando, debemos dejar de escuchar y exigir que nos escuchen. Ser egoístas, al fin y al cabo. Nuestro "yo" también es importante. Nuestro "yo" necesita también de unos oídos que se presten a escuchar los momentos, buenos y malos, de nuestra vida que merecen ser contados.
Si en algún momento no quiero escucharte, si en algún momento estoy callada, si en algún momento no te contesto como habitualmente lo hago, no me lo tengas en cuenta, estoy pensando en mi "yo".









Mañana de Navidad

 
Esta mañana he salido a caminar para bajar parte de los "excesos", no muchos, de ayer. Una mañana fría y con niebla en mi ciudad.
Parecía que la ciudad dormía y que yo sola era la que me había atrevido a salir a hacer algo de ejercicio. 
Como siempre me pasa, he sentido una mezcla de tranquilidad por la soledad de la caminante y de "miedo" por encontrarme sola por la calle. 
La niebla daba una sensación de bucólico y romántico, como de película Disney.

He empezado a encontrarme a personas que también había decidido salir a hacer ejercicio o, simplemente, se sentían en la obligación de sacar a pasear a su perro: corredores madrugadores, ciclistas, paisanos (como dice mi cuñado) con su mascota... Todo hombres.

Mientras iba caminando, también iba decidiendo la ruta. Siempre me pasa. He hablado por teléfono como una cotorra y, al finalizar, he decidido inmortalizar el momento para subirlo a Instagram. Del mismo modo lo he compartido con la familia y, en ese momento, después de la pregunta de rigor de mi madre"¿Dónde andas?", he decidido activar el GPS de mi móvil.

Instintivamente he decidido tomar un "atajo" que me lleva por debajo de la vía del tren. Un ruido me ha asustado, al ir yo pensando en mis cosillas. Un ciclista me ha adelantado. Mis sentidos se han agudizado, igual que Spiderman. Unos pasos y una respiración me han puesto en alerta. Tarda mucho en adelantarme. No te obsesiones. No viene nadie de frente. Sigo escuchando la respiración y los pasos a plomo. Un corredor me adelanta por fin. Cruzo la carretera. Decido ir por el parque donde jugábamos a rugby este verano. De frente viene un hombre haciendo eses. Lo reconozco. Alguna mañana cuando subía a trabajar me lo he cruzado. Sigo mi camino. De pronto me asalta la duda de la bifurcación. Veo la gente corriendo y caminando en las pistas de atletismo. Decido continuar por el camino más concurrido. Hombres corriendo, hombres en bicicleta, parejas de hombre y mujer caminando, mujer caminando, hombre y mujer corriendo, hombres caminando, hombre con mascota, mujer corriendo,...

Me doy cuenta que antes siempre salía a caminar o volvía sola de algún lugar y, en un rinconcito de mi mente, siempre había cierto temor. Hoy, sin quererlo, ese temor se ha hecho más grande y, de forma imperceptible, he decidido tomar determinadas medidas: activar el GPS, avisar a mi familia sutilmente por mensaje que he salido a caminar, escoger los caminos más concurridos, tener los sentidos más alerta... ¡MIERDA!

A pesar del temor, he recogido mi "miedo", mi "desasosiego", lo he metido en el bolsillo de mi cazadora y he salido. Porque el miedo se combate no parando.


Acoso

ACOSO
Dícese de aquella persona que hostiga, persigue o molesta a otra.

Podemos hacer la siguiente distinción:
  1. Acoso sexual.
  2. Acoso laboral.
  3. Acoso callejero.
  4. Acoso sexual por razón de sexo.
  5. Acoso sexual académico.
  6. Acoso sexual laboral.
  7. Acoso escolar.

En todos ellos prima la posición de superioridad de quien acosa sobre la persona acosada. Es decir, quien acosa se vale de su poder para amenazar, amedrentar, hostigar, perseguir, molestar a la otra persona; a quien considera inferior.


Nuestro Código Penal, desde el año 2015, recoge el delito de stalking, o acoso, dentro de los delitos contra la libertad. En concreto, el art. 172 ter establece que será penado quien acose a una persona llevando a cabo, de forma insistente y reiterada, y sin estar legítimamente autorizado, alguna de las conductas que describo a continuación, y que alteran gravemente el desarrollo de la vida cotidiana de quien es acosada:
  • Vigilancia, persecución o búsqueda de cercanía física.
  • Establecimiento, o intento de hacerlo, de contacto con ella a través de cualquier medio de comunicación, o por medio de terceras personas.
  • Haciendo uso indebido de los datos personales, adquisición de productos o mercancías, o contratación de servicios o consigue que terceras personas se pongan en contacto con ella.
  • Atentado contra su libertad o patrimonio, o contra la libertad o patrimonio de una persona próxima a ella.

Hay muchas personas que se valen de su rango académico, laboral o personal para intentar amedrentar, coartar a otra persona que consideran que debe hacer lo que la persona acosadora diga o quiera. También se valen de las amenazas o coacciones para evitar, en algunos casos, que determinadas actividades, que no son del todo legales, correctas o éticamente válidas, salgan a la luz o sean denunciadas.

Son numerosos los casos de acoso, de cualquier tipo, que no salen a la luz por distintos motivos: vergüenza, miedo, culpa, pánico a que las amenazas se conviertan en realidad... Y de esto se valen las personas "poderosas". No sólo es lo que digan (lenguaje verbal), sino lo que no dicen (lenguaje gestual), el ambiente en el cual se produce el acoso, las amenazas, las coacciones. También quien acosa es conocedor, quizás, de la inocencia, de la ignorancia de las vías que posee para denunciar (no tiene por qué ser en una comisaría o cuartelillo),  de la juventud que la hice inexperta... Y de todo eso se vale para crear ese ambiente de terror que le lleva a obtener lo que quiere y a que reine el silencio.

En diferentes ámbitos se produce: jefes que se consideran los reyes e intocables y que consiguen que las personas trabajadoras hagan lo que no tienen estipulado en el contrato por temor a perder su trabajo; profesorado que amedrenta al alumnado; personas que se creen con tanto poder como para amenazar a jóvenes con quitarles aquello que más ilusión le hace si no dejan de hacer ruido para dar a conocer las injusticias y los atropellos que se están cometiendo en una entidad que se vanagloria de siglos de excelencia y que lo que hace es barrer la mierda y esconderla debajo de la alfombra.

ACOSO




Lecturas feministas

Tengo que hacer un trabajo para una asignatura de un curso que estoy haciendo. La verdad es que me supone mucho estrés por la cantidad de cosas pendientes y no pendientes que tengo que hacer. Valoré mi tiempo, mis ganas y la capacidad de trabajo que, a día de hoy, tengo. Decidí que volvería a leer un libro, pequeño, que ya había leído. Por este motivo cayó en mis manos, de nuevo, Chimamanda Ngozi Adichie. 
En un primer momento iba a releer "Todos deberíamos ser feministas". Se trata de un pequeño libro que recoge el discurso que dio en TEDx hace unos años. Explica los motivos por los cuales el feminismo es beneficioso.

Buscando online en la biblioteca (porque aún no me lo he comprado, error mío), descubrí otro libro, del mismo tamaño y que me atrajo, más si cabe, por su título: "Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo". En ese mismo momento tomé la decisión de que el trabajo lo haría sobre él. Una tarde, 3-4 horas, no más, duró en mis manos, haciendo anotaciones-resumen de las ideas principales que contenía.

Lo primero que pensé fue que ojalá hubiera caído en mis manos hace muchos años (si se hubiera escrito). Aunque, pensándolo bien, lo más probable es que no lo hubiera leído porque de feminismo no se hablaba ni se leía mucho. Hay que ser sincera. Ha caído en mis manos, lo he leído cuando debía hacerlo. Éste es su momento.

Ahora sé que puedo ayudar a mi hermana y mi hermano a que mis sobrinas sean más abiertas mentalmente y no se dejen avasallar con los mandatos culturales machistas impuestos por el patriarcado. Sé que las animaré a que persigan sus sueños, como lo he venido haciendo hasta ahora, a que no se pongan limitaciones estúpidas por "el qué dirán", a que tengan argumentos para apoyar y luchar por la igualdad y a que no las traten de forma inferior por el mero hecho de pertenecer al sexo femenino.

Os recomiendo que abráis la mente, descubráis el feminismo y sus ideales. Una vez lo hayáis hecho, no dejaréis de abrazarlo.


Sí, somos amigos

Hace algunas semanas acudí a la boda de un amigo. Se trata de uno de esos amigos que no ves a menudo, pero que sabes que siempre estará (y viceversa: yo siempre estaré). Es una amistad en la que prima el cariño por encima de todo, a pesar del tiempo y la distancia. Muchas cosas y momentos hemos compartido. Risas, llantos, complicidad, fiestas, confidencias...
Y se casó. Esperó a encontrar a la persona adecuada. Y no se equivocó.

En esa boda me iba a encontrar a personas de siempre. "Las viejas glorias" me dijo él. Personas que ves de guindas a Pascuas y con las que intercambias, dependiendo del momento o la situación, un "hola" o algo más.

A esa boda iba acompañada (en realidad nos acompañábamos mutuamente) de mi mejor amigo. 
En la mesa del lugar donde teníamos el convite, después de un par de horas de conversación (minuto arriba, minuto abajo), tuve que escuchar la típica pregunta (o exclamación): "¡Ah! Pero ¿no sois pareja?".

Pues no queridas y queridos. No somos pareja sentimental aunque a tus ojos formemos la pareja más maravillosa del mundo mundial.

Y esa frase, o alguna parecida, la tuve que escuchar a lo largo de toooooooda la tarde.

Respuesta: No, no somos pareja; somos amigos desde hace un montón de años; nos conocemos demasiado; "paso palabra"; (silencio),...

¿Por qué resulta tan difícil entender que un chico y una chica puedan ser SÓLO amigos?

Nos han hecho creer que en estos casos una de las dos partes siente algo más hacia la otra. Debe ser así. Los chicos siempre quieren algo más, las chicas nos dejamos querer.

En este caso recuerdo una foto de Betacoqueta (@betacoqueta) con su amigo del alma compartida en Instagram donde hacia la misma reflexión.

¿Por qué no nos quitamos los prejuicios? ¿Por qué no liberamos nuestra mente y somos capaces de ver más allá, de sentirnos libres y no ser mal pensadas?

Sí, señoras y señores. Yo tengo un más-mejor amigo. Con él me enfado, discuto, con él comparto ideas a veces (otras no), me río y lloro, le escucho y al revés, con él converso en persona y digitalmente, en él confío hasta el infinito y más allá... Y somos un HOMBRE y una MUJER compartiendo amistad desde hace más de 20 años. 
Pero también tengo otros amigos varones con los que no hay nada sexual entre medias. Porque yo creo que puede haber amistad entre un chico y una chica.

Quitaos esa idea de vuestra mente calenturienta.

Evolucionemos.

Sí, somos amigos.

Abejarock




Hace un poco más de una semana me encontraba ultimando en la oficina todo lo necesario para la instalación del Punto Violeta en el festival de rock "Abejarock".


Ha sido la primera vez que organizaba algo del estilo y tengo que agradecer el apoyo y la información facilitada por otras compañeras de otras entidades. 

Después de varias reuniones con Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, la Seguridad Privada del evento, la asociación organizadora desde Béjar (AMDEVE) y con las personas voluntarias; así como la preparación de nuestras camisetas identificativas, carteles, faldones y la formación pertinente, ya lo teníamos todo preparado y listo para comenzar.

Ha sido más de un mes de organización que ha merecido muchísimo la pena. El deseo que teníamos para esa noche taaaan larga se cumplió: nos aburrimos muchísimo, no tuvimos que atender ningún caso. Fue un evento musical muy tranquilo y pudimos disfrutar del concierto de todos los grupos rockeros que participaron. 
Dos de los grupos hicieron alusión al "No es No", el escenario se tiñó de morado, y nosotras saltamos apoyando el grito de los cantantes y sus consignas.

Muchas personas se acercaron a nuestro stand a interesarse por la  información que dábamos. Repartimos folletos que hablaban sobre Adavas y el consentimiento necesario en las relaciones sexuales. Pero lo que más éxito tuvo fueron las pulseras, con el slogan "No es No", que hizo una de nuestras voluntarias (Marisa) y las chapas que regalábamos de "Super Violetas" https://supervioletas.com/  (GRACIAS A AMBAS). La gente se acercaba expresamente a por las pulseras y nos daban las gracias por estar y por informar.

También invitábamos, a quien quisiera, a que dejara reflejado su mensaje contra la violencia sexual en nuestro "Árbol mensajero". Durante toda la tarde y toda la noche, hombres, mujeres, niños, niñas... se acercaban a escribir su mensaje en nuestros post-it de colores y los pegaban en los dos árboles que sujetaban dos de las esquinas de nuestra carpa.


Fue una noche en la que compartimos mensajes, conversaciones, música, compañerismo, solidaridad, entusiasmo y sensibilizamos a la gente menuda y no tan menuda.

Ha sido una experiencia estupenda que ojalá no se tuviera que volver a repetir. Pero la realidad es, como comentábamos esa noche y los días previos y posteriores, son espacios necesarios para prevenir y sensibilizar. Hay que dejar las cosas claras, tener un mensaje de rechazo hacia todo tipo de violencia, centrarnos en desterrar la cultura de la violación, detener nuestro mensaje, no sólo en la protección de las mujeres, sino en la prevención y en la educación de los hombres de todas las edades en el respeto hacia todas las personas, en especial hacia las mujeres.



¡¡¡¡¡NO ES NO!!!!







Puntos Violetas

Una de las actividades que voy a realizar este año con la asociación Adavas Salamanca y con la Federación a la que pertenece (Stop Violencia Sexual-FAMUVI) es instalar un PUNTO VIOLETA en el festival de rock que se celebra en Béjar: Abejarock.

Es el primero que organizo y en el que participo. Tengo que reconocer que nervios tengo. Pero estoy convencida de que todo va a salir bien porque lo estamos organizando con tiempo, paciencia y con conocimiento.


Tengo la inestimable colaboración, pues han sido ellas quienes se han puesto en contacto conmigo, de la asociación de mujeres AMDEVE de Béjar, 8 locas feministas (como así se declaran ellas) que se apuntan a un carro y que hacen muchísimas más cosas que otras entidades con mayor capacidad humana y económica.

Pues allá que fui en respuesta a la llamada que me realizaron. Después de una reunión preliminar, empezamos con la organización en sí: reunión con Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, voluntariado, distribución de tareas...

Pero... ¿Qué son los Puntos Violeta? ¿Qué es esto de lo que se habla tanto  en medios de comunicación, redes sociales, etc. y que se ponen, sobre todo, en las fiestas?
Los Puntos Violeta se trata de puntos, espacios, lugares de información, asesoramiento, apoyo ante las agresiones sexuales (o intento de las mismas) que puedan sufrir las mujeres en determinados momentos y lugares.
Estos puntos también son conocidos como puntos de información contra las agresiones sexuales o puntos violeta de información.
Lo normal es que se instalen en momentos muy precisos. Por ejemplo: en las fiestas de una ciudad o pueblo o en un evento musical, como pueden ser los festivales de música que se desarrollan en toda nuestra geografía española, sobre todo en los meses de verano.
Es muy importante tener en cuenta lo siguiente:
  •      Quienes vayan a organizar el Punto Violeta tienen que tener conocimientos sobre el modo de abordar y gestionar una agresión sexual.
  •      Hay que llevar algún objeto que identifique a las personas integrantes del Punto Violeta: pañoleta, brazalete, camiseta… Tienes que ser visible para todas las personas que asistan al evento o a la fiesta.
  •      Las personas organizadoras tienen que contar con la ayuda de las personas responsables del evento, si es posible. En el caso de instalarse en las fiestas locales (ciudad o pueblo), hay que mantener una reunión con las representantes del Ayuntamiento para que conozcan su existencia y se establezca un canal de ayuda y colaboración.
  •      También es preciso que las fuerzas y cuerpos de seguridad que vayan a estar por la zona conozcan que se va a instalar este puesto y se establezca un protocolo de actuación en caso de que se produzca una agresión sexual o un intento de ésta.



Cuestionando a las histéricas

Es bastante habitual que cuestionemos lo que suelen decir las personas. Es como si estuviese en nuestra genética. Nos gusta rebatir, cuestionar, dialogar elevando el tono de voz, gritar, en algunas ocasiones, como si eso fuese a dar más fuerza y consistencia a nuestro argumento.


En las tertulias televisivas esto sucede y más. Hemos llegado a un punto en el que el insulto parece que significa que llevamos la razón en todo lo que decimos. Lanzamos acusaciones que, en muchas ocasiones, no tienen una base sólida, pero que ahí las dejamos. Se les da un espacio, una creencia, un apoyo. Alguien se las creerá y hará que esa acusación se convierta en realidad en la mente de todas las personas.

Pero se puede ir más allá. En el caso de las mujeres los insultos, las descalificaciones son mayores. Iba a escribir que rozan el acoso y derribo, pero es que no lo rozan, son acoso y derribo. Un argumento muy utilizado es el aspecto físico: si está gorda o no, si es guapa o no, si viste bien o no, si descuidada su aspecto físico o es excesivamente guapa... Siempre hay algo que nos cosifica, que nos vuelve objetos/objetos sexuales de cara a nuestro interlocutor. No usan argumentos válidos, coherentes, basados en datos científicos, oficiales... siempre el ataque está dirigido a nuestro cuerpo y nos cuestionan todas nuestras palabras considerando que somos "tontas", poco inteligentes y dándonos lecciones de la vida, de nuestro trabajo...

Esto lo hemos podido ver en cuanto se ha formado el nuevo Gobierno tras la moción de censura. Determinados medios de comunicación han corrido a publicar sobre el "guardarropa" de las ministras, obviando (disculpad la ironía y el sarcasmo) dónde compran sus trajes, quiénes comparten su vida, qué hacen, qué leen, etc los 6 ministros del nuevo Gobierno socialista. 

Como me decía un amigo: a estas alturas conocemos absolutamente todo de la vida personal de las ministras: si están casadas o no, cuánta descendencia tienen, si su estilo de vestir es moderno o no, con quién follan, etc. Todo aquello que a mí, personalmente, no me interesa, todo aquello que no está relacionado con su nuevo "trabajo" y que es lo que realmente nos debería interesar. Nos tendríamos que detener en si harán bien su trabajo o no, no en si son más de traje de chaqueta y pantalón o vestido.

Seguimos comprobando que, a pesar de estar en el siglo XXI, en el año 2018, hay determinados aspectos culturales y sociales que no cambian, aunque haya personas que se empeñen en decir y "argumentar" que la igualdad la hemos alcanzado y nos pregunten: "¿Qué más queréis las feministas?".

Anotación: os recomiendo leer el libro de Isabel Mastrodomético "Las feministas queremos...".

Nos siguen llamando histéricas y locas. Piensan que vamos a hacer lo mismo que ellos han hecho con nosotras. Pero eso es lo que nos diferencia: nuestra lucha no causa muertes. Nuestra lucha remueve conciencias y hace temblar los cimientos de un patriarcado que empieza a tener, ahora sí, los días contados. Tardaremos años en lograrlo, pero algo está cambiando y ahora ya no nos pararán. Nosotras tenemos argumentos, nosotras somos pacientes y luchadoras, nosotras nos unimos y somos más fuertes. Nosotras estamos empoderadas, somos capaces, somos hermanas.


Rojo y morado

No soy yo de hablar mucho de política. Pero lo cierto es que en los últimos, más o menos, 3 años he hablado de este tema por todos los años anteriores que no lo he hecho. Tengo que reconocer que entender, lo que se dice entender, no entiendo; pero sé cuáles son mis ideas, mis principios, mis valores...
Una profesora me dijo que cuando la gente dice que es "apolítica" está cometiendo un error, pues al vivir en una sociedad, todo el mundo está inmerso en la política.

Bueno, pues lo dicho. No entiendo mucho de política, pero asumiendo mis limitaciones y mis pocas (o ningunas) ganas de entrar en política, hablo sobre lo que me gusta y disgusta que hace, dice o expresa nuestra clase política. 


Hace unos días la estabilidad política se tambaleaba porque a "alguien" se le ocurrió interponer una moción de censura (art. 113 Constitución Española) ante los acontecimientos judiciales acaecidos que salpicaban, como un maremoto, al partido político que estaba en el Gobierno.

Cuando esta moción de censura salió adelante, toda España (o casi toda, no nos vengamos arriba) estaba expectante por saber quién formaría parte del nuevo Gobierno. Había esperanza en que fuese renovador y diese un poco de esperanza a la sociedad que se removía: pensionistas reclamando un aumento digno de sus pensiones, mujeres reclamando su lugar en la sociedad y gritando contra todas "las manadas" que hay en sociedad, estudiantes reclamando una educación pública mejor, etc.

Miles de quinielas se hacían en los medios de comunicación. Al final tenemos 11 ministras y 6 ministros, liderados por, según la prensa internacional, Mr. "Handsome".

Todos los medios se hicieron eco de este hecho histórico: la primera vez en la democracia española que había más mujeres que hombres en el Gobierno. La paridad había pasado de largo y el director de esta orquesta había apostado por ellas, dicen, haciendo caso a las consignas y peticiones del #8M. Hablan de Gobierno feminista. Pero como dice Irantzu Varela, en realidad es un Gobierno donde muchas de sus componentes son feministas; es un Gobierno donde priman las mujeres, esperemos que elegidas por sus altas capacidades y su desarrollo profesional, más que por su "planta" o su guardarropa o estilo. 

El machismo sigue imperando cuando se habla de las "mujeres" de nuestro señor Presidente, dejando de lado el estilismo o el estilo de los hombres que componen el Gobierno.

No estamos en una sociedad igualitaria, aunque nos lo quieran vender así algunos "señoros".

Pero hay esperanza. Espero que en estos casi dos años de Gobierno que les esperan, les dejen y puedan hacer cosas para alcanzarla. Para ello se llevan a la profesora de Sociología de la Universidad de Salamanca: Soledad Murillo. Ella estará al frente de la Secretaria de Estado de Igualdad. Nadie mejor para conseguir todo aquello que había quedado paralizado, no sabemos aún el motivo. Estoy segura que ha aceptado el reto y que trabajará como sólo ella sabe hacerlo: con tesón, responsabilidad, compromiso y constancia. Su generosidad y conocimientos en la materia la llevarán a luchar por acercarnos un poquito más a esa igualdad entre hombres y mujeres tan ansiada. Porque, como ha dicho en una entrevista, consiste en sumar a lo que se ha hecho, no restar ni anular lo conseguido. Madrid gana mucho con su presencia. Salamanca se queda un poco huérfana.

¿Por qué...?

¿Por qué me sucede esto a mí? ¿Por qué no puedo vivir con tranquilidad? 

¿Por qué?

Últimamente oigo mucho esta pregunta. Desgraciadamente no tengo una respuesta que dar, al contrario, la frustración me invade, al igual que la rabia. Lo único que me queda es alentar a la otra persona para que no decaiga y para que siga trabajando para salir adelante.

He comprobado, aunque no tengo un estudio sociológico oficial realizado, que cuando se trata de amores, siempre tendemos a pensar que hemos hecho algo y que nos merecemos lo que nos está sucediendo. La culpa, sí, la culpa es nuestra; a pesar de que la otra parte se haya comportado de forma rastrera o sea alguien tóxico para nuestra vida, siempre, siempre, pensamos que la culpa es nuestra por algo que hemos dicho o hecho.

En otros asuntos, en otras situaciones, aunque la culpa sea nuestra, se la echamos a los demás: se ha roto un plato porque estábamos armando y no teníamos cuidado, la culpa es de mi compañero de piso por no prestarme atención; me he dado un pequeño susto con el coche, ha sido el peatón por pasar cuando yo tenía prisa, aunque el semáforo se hubiera puesto en rojo para mí; me cuesta levantarme por la mañana, es por culpa del profesor o la profesora del gimnasio que me metió mucha caña a pesar de que yo me acosté a las tantas de la noche viendo una película; etc.

Pero cuando se rompe una relación, por los motivos que sea, tendemos a culpabilizarnos de lo que ha sucedido.

Resulta que él (y sí, uso el masculino, pero no genérico, que conste) es un cabrón que me ha estado haciendo la vida imposible, yo pienso que algo he hecho en otra vida para merecérmelo. Que él me persigue, me acosa, aparece cuando menos me lo espero, cuando tengo la guardia bajada; es mi culpa por salir de casa...

La culpa

Entre el por qué y la culpa, nos sentimos asfixiadas, intranquilas, inseguras, vulnerables, frágiles... Una culpa que nos han inculcado que es sólo nuestra. Una culpa que nos han dicho, sin decirlo con palabras, que tiene que ser así porque somos el "sexo débil". 

Durante años me sentí culpable porque mi relación, la más importante de mi vida, se había ido al traste. La vergüenza, en cierto sentido, me perseguía. El qué dirán mi familia, mis amistades, mis conocidos... porque me había quedado "sola" y tenía que sacar adelante una familia. 
He tardado algunos años en darme cuenta que la culpa, aunque se nos grabe a fuego en nuestra piel y en nuestra mente, debemos dejarla caer, dejarla resbalar como si estuviéramos impregnadas de aceite. 
La culpa que la historia y la sociedad nos ha dicho que nosotras tenemos que sentir, a pesar de que no hayamos hecho nada.

Una culpa que no deberíamos sentir cuando son otros quienes nos acosan, nos persiguen, nos violentan, nos controlan, nos agreden y nos tratan de dominar... Cuando son otros quienes consideran que somos menos y que no debemos compartir espacios en esta sociedad. Cuando son la minoría quién siembra el miedo y se apodera de nuestro aire para oprimirnos y no dejarnos respirar.


Por eso quiero decirte amiga: no, no es culpa tuya. No te avergüences, no bajes la cabeza. No. Tú no tienes culpa de nada. Es él quien debería sentir vergüenza por aprovecharse del miedo, de tu "vulnerabilidad" para sentirse "más hombre".





Los lobos con piel de cordero

El jueves pasado se acabó la espera. 

Rabia y consternación se mezclaron en mí. 

Salía del despacho de un abogado cuando un amigo me dio la noticia: 9 años y 50.000€ de indemnización. Llegué a casa y traté de ver la TV, pero no pude detenerme mucho.

Movilizaciones por la tarde en todas las ciudades de España. Me tuve que quedar en casa, pero lo seguí a través de las redes sociales. 

Tremendo.



Quería haber leído todas las palabras que justificaban la decisión tomada antes de escribir este post, pero, de momento, me ha sido imposible. No sé si tendré estómago para hacerlo. Siempre me ha resultado difícil leer los fallos judiciales aunque soy "jurista", pero éste, dedicándome a lo que me dedico, me costará mucho más.

Leía en las redes sociales muchos comentarios, tanto de personas expertas en Derecho como periodistas. 

Algo leí en Facebook que no hacía más que repetirse en mi cabeza como un mantra: "¿Y ahora cómo le digo a una víctima que denuncie?". Tengo que reconocer que yo no he sido una defensora acérrima de la denuncia, pues pienso que primero hay que hacer un trabajo previo con la víctima, ya que este tipo de delitos afecta muchísimo psicológica y anímicamente; pero reconozco que si se comete un delito debe ser perseguido, juzgado y sentenciado. No debe quedar impune.

Pero, además, pensaba (y recordaba una situación): ¿Y con qué cara rebato yo ahora al joven (de 15 años) que hace unas semanas me justificaba el mantener relaciones sexuales con una chica borracha? ¿Qué argumento me queda? ¿Qué digo yo cuando me pregunten sobre esto en la jornada formativa para profesionales que tengo al día siguiente?

Mientras regresaba a casa, recordaba una conversación con mi abuelo cuando comenzaba a estudiar Derecho. Yo era muy idealista, comprometida y demasiado utópica. Escribí esto en Facebook:

A pesar de que quería, no he podido estar en la concentración de esta tarde. Estaba en mente y alma y corazón. Estaba pendiente de las redes sociales; viendo las movilizaciones en otras ciudades mientras jugaba con mi sobrina. Luego, ya sola, en el coche, camino a casa después de un día largo y cansado, he sentido unas inmensas ganas de llorar. He recordado una conversación con mi abuelo José Antonio cuando iniciaba mis estudios de Derecho. Más o menos me venía a decir que cuando llegase a jueza (no he llegado) me volvería como el resto y no impartiría justicia. Yo defendía la justicia y la judicatura, ingenua e ilusa de mí. Ahora mi abuelo debe estar sonriendo y pensando: te lo dije. Me da rabia todo esto. No sé si seré capaz de leer los 371 folios de la sentencia. Sé que mañana me preguntarán por ello y realmente no sabré qué decir. No tengo argumentos. De lo que estoy segura es que algo hay que cambiar y que ya no nos para nadie. 

He leído comentarios en twitter de abogados, magistradas, profesoras de Derecho que no comparten la sentencia leída el 26 de abril de 2018; dando argumentos y poniendo extractos de la misma donde ven las contradicciones existentes.


Esta mañana me he sorprendido cuando he leído el comentario en Facebook de un conocido que es abogado y que me da la sensación de que está "dolido" porque hay personas que se dedican a criticar la labor judicial en este caso en concreto, y ha decidido dedicarse a la medicina para "operar a corazón abierto".

Hay que respetar los dictados judiciales. No hay que olvidar que no dejan de ser personas interpretando las leyes creadas por personas. Pero también hay que respetar que el resto de personas expresen su disconformidad con el fallo y que lo manifiesten. 

Pero es cierto que esta sentencia, como dice el comunicado de AMJE (Asociación de Mujeres Juezas de España), demuestra la pervivencia de ciertos perjuicios y estereotipos ligados al género. El resto del comunicado se puede leer en el siguiente link:

Victoria Rosell, magistrada, escribía el mismo jueves, entre otros comentarios, lo siguiente:

Para finalizar, me "apropio" del texto que escribió ayer Roy Galán en su cuenta de Facebook: 


A todos los tíos que os duele la sentencia de la manada.
A los que os horrorizan los hechos probados sucedidos en ese portal.
A los que decís que pensáis en vuestras hermanas e hijas.
A los que no defendéis a vuestro gremio solo por ser de vuestro gremio.
A los que la creéis a ella.
A los que os parece indignante la palabra jolgorio.
A los que sabéis que el porno es mentira, una ficción.
Parad esta mierda.
Porque no se trata de que le puede pasar a alguien que vosotros queréis ya que la defensa de la integridad de las mujeres no ha de ser mayor porque les una un vínculo afectivo o familiar a un hombre.
Se trata de que en este país cada ocho horas se presenta una denuncia por agresión sexual y que solo el 20% de las mujeres agredidas se atreven a denunciar.
Se trata de un millón de mujeres al año.
Se trata de todas.
Y antes de separaros mentalmente de esos cinco tíos.
De decir que son unos locos o unos salvajes.
Pensad que estos tíos no vivían en Narnia.
Vivían aquí con nosotros y nosotras.
Y que están muy cuerdos.
Antes de poner distancia con la manada.
Pensad si no habéis escuchado comentarios vejatorios hacia las mujeres cuando estabais en el vestuario del gimnasio.
O en un chat de WhatsApp.
Pensad si no habéis escuchado a vuestros amigos hablar de las tías como guarras.
Si no han dicho nunca eso de follarse a la gorda porque está necesitada.
De que esa se deja, es fácil, porque nadie la quiere.
¿Cuántos de vosotros habéis violentado la intimidad de mujeres solo para que no se os considerara menos machotes en el grupo?
¿Cuántos os habéis quedado callados no fuera que se pusiera en tela de juicio vuestra masculinidad?
¿Cuántos habéis permitido eso para salvaros vosotros el culo?
A todos los tíos que omitís el deber de socorro.
Pensad qué tipo de tío queréis ser.
Si tenéis lo que de verdad hay que tener.
Sed valientes.
Escuchad atentamente a las mujeres que os rodean.
Sus anhelos y miedos.
Entended qué supone ser mujer.
Sea lo que sea eso.
Ejercitad la empatía que no es el nombre de una matemática romana.
Leed cómo se sienten realmente.
Cómo sufren día a día la violencia machista en sus múltiples variantes.
Y nombraros feministas o aliados o lo que sea de una vez por todas y boicotead el machismo desde dentro.
Porque el feminismo es lo único que lucha contra el machismo.
Y el machismo, mata.
Cercena.
Porque el feminismo desactiva a la manada.
Es lo que hace que cambien las leyes injustas.
Es lo que hace que se dicten sentencias más justas.
Es lo que da libertad a las mujeres.
En las calles, en las fiestas, en las noches y en sus cuerpos.
Es un lugar imbricado a la idea de la humanidad.
Un sitio desde el que que iniciar cualquier revolución.
Porque dará igual cualquier avance científico.
Cualquier planeta descubierto o territorio conquistado.
Cualquier medalla o partido ganado.
Si no dejamos de ser unos completos desgraciados.
Que dejan que todo.
Siga igual.

Radio e igualdad


Ayer comencé una colaboración mensual en una radio comunitaria de Salamanca: Radio Oasis.
Esta colaboración en el programa "Candil de nieve" se engloba dentro del programa, financiado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, que desarrolla la Federación Nacional Stop Violencia Sexual.

La sección “La loca del ático” vuelve a inundar las ondas salmantinas para hablar, entre otras cosas, sobre igualdad, feminismo, machismo, violencia de género, violencia sexual y cómo queremos que cambie el mundo, la sociedad para que sea un espacio más igualitario para hombres y mujeres.

"La puerta violeta", Rozalén



En esta primera colaboración hablamos sobre el DEPORTE Y LA IGUALDAD.

Según la página www.psicologiaymente.net los beneficios que tiene la práctica del deporte son:
  • Produce químicos de la felicidad.
  • Reduce el estrés.
  • Mejora la autoestima y las relaciones sociales.
  • Alivia la ansiedad.
  • Previene el deterioro cognitivo.
  • Mejora la memoria.
  • Aumenta la capacidad cerebral.
  • Ayuda a ser una persona más productiva y a controlar la adicción.

Pero, junto a estos beneficios, el deporte transmite una serie de valores que son importantes que tengamos y cultivemos.

    Parad de leer unos segundos y pensad: ¿Qué valores transmite el deporte?


Todo el mundo sabe la influencia que tienen determinados deportistas, sobre todo hombres, en la sociedad.

Cómo visten, lo que comen, cómo se peinan… tiene una influencia mayúscula en nuestra población adolescente, sobre todo.

Pero también depende del deporte al que se dediquen, la diferencia es evidente. Os pongo un par de ejemplos:

En el fútbol, deporte nacional por excelencia, es bastante habitual, por desgracia, encontrar noticias de altercados antes, durante y/o después del encuentro deportivo.

Por el contrario, en los partidos de tenis, el respeto y el silencio son absolutos mientras se juegan los sets. Además, vemos muestras de solidaridad, deportividad, juego limpio y buen trato entre los jugadores y las jugadoras.

Otro deporte donde la educación y el respeto están presentes es el RUGBY.

Se encuentra “de moda”, sobre todo desde que los All Blacks fueron condecorados con el Premio Princesa de Asturias de los deportes 2017. Su famoso Haka es conocido alrededor del mundo.

Como consecuencia de esto, desde Guipuzkoa se ha creado una campaña contra la violencia en los eventos deportivos.

En la prensa la han denominado “la haka vasca” para combatir la violencia de los padres en los eventos deportivos. Anuncian que, a partir del próximo curso y antes de cada partido de deporte escolar en las distintas disciplinas, los jugadores y las jugadoras protagonizarán conjuntamente este baile para concienciar sobre los valores del deporte.



Deportistas vascos de fútbol, rugby, balonmano y hockey se han sumado a esta iniciativa impulsada por la Diputación con el objetivo de “reforzar la educación en valores y prevenir comportamientos no deseados en el deporte escolar”. Se ha bautizado como Eeentzun! (Escucha).


Lo que se puede escuchar es el siguiente mensaje que da paso a la haka que bailan deportistas profesionales y escolares:
Amas, aitas y todas las personas que venís a vernos cada partido. Tenemos algo importante que deciros. Y no estamos solos.
Eres bienvenido, soy bienvenido. Juntos, unidos. Empecemos a divertirnos. Juega junto a mí, ayudándonos y respetándonos. Disfrutemos de este día, termines riendo. El contrincante es mi amigo, un hermano querido. Todos juntos, todos unidos. Nunca hay perdedores. Juega conmigo, vamos a crecer juntos, disfrutemos de este día. Terminemos riendo”.

Uno de los objetivos que tiene Adavas Salamanca y Stop Violencia Sexual, la Federación Nacional a la que pertenece, es fomentar la igualdad entre hombres y mujeres.

Por este motivo impartimos talleres donde hablamos sobre ella, donde analizamos la sociedad que nos rodea.

El próximo mes de mayo unimos el deporte, en concreto el rugby, y la igualdad para visibilizar a todas las mujeres que rompen roles y estereotipos de género.
Porque queremos visibilizar a todas las mujeres que existen en aquellas parcelas que durante años nos han estado vetadas, donde hemos permanecido ocultas y donde no nos han dado el espacio que nos corresponde.

El 19 de mayo organizamos en conjunto: Adavas Salamanca, la sección de rugby de la USAL (Adus) y la Asociación Cultural La pandilla chancleta, el I Torneo benéfico de rugby por la igualdad "Ciudad de Salamanca".

Tuve la suerte de contar con Raquel, Lex y Luis, dos "búfalas" del equipo femenino de rugby de la USAL y de su entrenador, para hablar de rugby, deporte e igualdad.
Fue un rato taaan agradable que seguramente volvamos a repetir de nuevo.